Libros

Hace un tiempo deje de vivir por mí y me he dedicado a vivir en los pasos de los demás, deje que me explique, podemos decir que en estos momentos me encuentro en una etapa de metamorfosis, he ido perdiendo gradualmente mi identidad y he ido forjando una especie de identidad pluri-personal, universal y compleja, delimitada por los esfuerzos de los grandes de la literatura universal, incluso de los no tan grandes, pues en todos estos años que he pasado en la biblioteca pública, he visto pasar por mis manos letras de muy diversa índole; historias sublimes que permanecen a mi lado en sueños por semanas, a veces hasta meses; así como tambien insulsos cuentos carentes de valor pero eso si, todos orientados hacia una misma necesidad: la de evitar en lo posible realizar interacciones personales que traigan aparejadas las consecuentes acciones, tales como el saludo, la plática carente de contenido, la sonrisa, el enojo y todas esas trivialidades que me son tan conocidas de los libros, pero que me son tan desconocidas en mi vida e identidad.
Realmente no se por que me encuentro junto a usted en este momento, ni siquiera se cual es la razón que orilló al encargado de la biblioteca a mandar a llamar un perito en cuestiones de la mente para que me pudiere evaluar; Y es que no es que ponga en duda sus doctos conocimientos sobre esos avatares, pero es solo que al ser perfectamente normal, no creí ofender a nadie si no hablaba, si me remitía exclusivamente a la misma silla que he ocupado tantas y tantas veces y que desde temprano y hasta la puesta de sol, me ha ido acompañando en este magico viaje que decidí iniciar.
Es casi seguro que en estos tiempos se me tome por un loco y quizas sea esa la razón por la que frente a mi, usted inquisitivamente se pregunte, ¿que trastorno o amarga patología experimentará este infeliz para recluírse de sol a sol frente a un libro y despues otro, y así incansablemente hasta trasformarme en una verdadera pieza que decora la biblioteca pública?; de la que por cierto usted me sacó, con lujo de violencia y en un completo afán de vilipendio hacía lo que queda de mi humanidad.
Pues bien a esto he de decirle que he viajado mas que cualquier mortal sobre la tierra y he conocido lugares que por su grandeza y plenitud eclipsarían cualquier sitio físico.
He sido testigo de batallas epicas, de romances desgarradores y tambien de intrigas extrañas, todo desde el mismo lugar donde usted me encontró sentado, sobra decir que no soy un loco peligroso.
Y es que ya casi puedo sentir su dictamen, sé que dirá que un lunático como yo, no puede ncontrarse por las calles, y muy seguramente me recluirán en cuatro paredes blancas y me suministrarán una droga que hará imposible el camino a mi imaginación para recrear toda esa grandiosidad que yo he vivido y sentido por medio de los libros.
De modo que hoy solo quiero pedirle, antes que emita su dictamen, que muy seguramente será avalado por las autoridades de esta ciudad, piense dos veces antes de actuar. Yo he renunciado a una vida por vivir millones, he optado no ser nada por transformarme en heroe, villano y bribón de mil historias diferentes; es por eso que le pido, no emita su dictamen hacía mi padecimiento como locura, sino como debilidad, atavismo e inmoralidad, si eso es signo de locura no me darán libertad mental, si me creen criminal me encerrarán en la mazmorra mas vil, pero por favor hagame feliz con un deseo mas: cuando esté en el calabozó, regaleme un poco de luz y de ser posible para las autoridades administrativas, un stand lleno de libros preferiblemente que no haya leido.

