El arquitecto y el picapedrero
Entre los años de 1676 y 1710 fue construída en Londres la Catedrál de San Pablo bajo la dirección del arquitecto Christopher Wren, en ella en la actualidad se encuentran tumbas de personajes famosos como Horacio Alonso Wellington, Lawrence de Arabia o Sir Winston Churchill.
Sin embargo esta historia data de cuando apenas se encontraba edificando dicha catedral...
Resulta ser que Christopher Wren una ocasión decidió ir a supervisar a sus trabajadores, bajo la consigna idónea del incorgnito, así que, vestido como gente común y corriente acudió a ver a sus trabajadores, y se coló entre la multitud de hombres, quienes laboraban según la tradición masónica, por niveles.
Entonces el llegó primeramente a los grados más altos, es decir con los ilustres arquitectos, que le apoyaban a establecer medidas y a trazar esbozos; entonces preguntóles:
- Buen día ilustres arquitectos, ¿me podriais decir que hacen?
Uno de ellos respondiole, no con demasiadas ganas y eso si con infula de gran señor...
- Pues estamos trabajando para ganarme el pan, que no queda de otra, pues de lo contrario no faltará quien nos robe nuestro puesto.
El arquitecto sonrío, se despidió con amabilidad y se dirigió al nivel inferior, el de los maestros albañiles, expertos en el manejo del nivel, la escuadra y la regla de medición...
- Buen día venerables maestros, ¿Me podrían informar que hacen?
A lo cual respondió muy oscamente uno de los maestros...
-Y a ti quien te manda, que no ves que estamos trabajando bajo el inclemente sol e interrumpes nuestra labor...
A lo que el arquitecto respondió:
-Pero no he de quitaros mas tiempo, solo me gustaría saber que es lo que hacen...
-Pues ya lo veis, desuitando el salario...
El arquitecto se despidió, no sin sentir una tristeza honda en su ser, al ver la osquedad y recelo de las palabras del maestro.
Entonces acudió a un nivel inferior, donde estaban los albañiles ordinarios, quienes todo el tiempo obedecen ordenes, y su faena consiste en pegar piedra sobre piedra y vigilar las trabes, cimientos y columnatas...
- Buenos dias señores albañiles podriais decir qué es lo que hacen...
- ¡Es que no lo ves, obedecemos ordenes!
Dijo alguno de los albañiles sin detener su ardua faena...
- ¿Y como os sentís?
- Pues como ha de ser, por supuesto que explotados, con una mala paga...
El arquitecto no pudo soportar el dolor que le provocaban las palabras y sin mas se alejó, dejando con murmuraciones lastimeras a su interlocutor.
Entonces se dirigió al nivel mas bajo, el de los picapedreros, esos pobres diablos que por una suma menor que un jornal se la pasan de sol a sol dandole forma a las piedras que despues servirán en la construcción; A veces estos hombres eran gentiles, o presidiarios, o campesinos sin suerte llegados a la gran ciudad con animos de triunfar pero bajo ninguna oportunidad.
Y entonces el arquitecto preguntó:
- ¿Me podrían decir que hacen?
y de momento vió una figura escualida semidesnuda, era un hombre palido, que al instante dejó sus herramientas, se pusó de pie y saludó al desconocido con gran solemnidad:
- ¡Yo soy solo un humilde picapedrero, pero me encuentro ayudando al ilustre arquitecto Christoper Wren, a construír una hermosa catedral!
Moraleja: No importa el grado académico y las condecoraciones que nos distingan, el gusto por el servicio y la dignidad del mismo es algo que debe surgir espontáneamente del individuo, sin importar puesto, grado o condecoración.
Por otro lado a veces me he encontrado con personas que entre mas grados obtienen en lo profesional mas petulantes se vuelven, a lo cual tambien he de decir, "la sabiduría no es lo mismo que la profesionalidad."
Se puede ser un sabio siendo un asceta y tambien el peor de los seres humanos trabajando como un ilustre magistrado.

